jueves, 26 de enero de 2012

Mendigando amor

Me duele hasta no poder más. Odio llorar, odio que me hagan llorar y me hace llorar que seas tú el culpable de esas lágrimas... es fácil parar entonces ¿verdad?

Es horrible ver como caigo en menos de un segundo, porque lo hago. Apareces tú y desaparezco yo, desaparecen mi fuerza y mi seguridad, y me desestabilizas.
Parace como si me volviera loca, le doy tantas vueltas a las cosas que no sé dónde comenzó la duda.

Me quieres tener ahí ¿no es cierto? Eso es lo único que te preocupa... estar rodeado de todas, pero yo no soy una cualquiera, no lo olvides. Podré estar ahí ahora, porque te quiero, y porque el amor nos ciega. Pero yo también me canso y te darás cuenta de lo que has perdido cuando ya sea imposible recuperarlo.
¡Qué triste es sentir amor por ti! Duele cada instante que pasa, ¡cada segundo que marca el reloj me duele, me desangra la vida y el alma!

No voy a mendigar más tu amor de fantasía, de juguete, de ilusión. No pienso sentarme en una calle a esperar que me des una limosna con un "mi vida", porque prefiero mil veces dormir sola, con el frío de la calle curtiéndome la piel y arrancándomela a girones, que vivir con la falsa esperanza de que en tu mirada haya algún día amor.

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